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lunes, 23 de abril de 2007

Paraules de mes i de menys

Les paraules que tinc amagades a l’interior,
ben endins del fetge i l’estomac,
no són més que un crit d’auxili
moribund i silenciós que ofego
les voltes que intenta sortir de dins meu.
El meu viure esbiaixiat i furtiu
s’esllavissa en tardes i nits plenes de foc
i cerveses i de fum de tabac
i de cafés i de llibres i soletats…
Intento que l’obaga i pregona certesa
de la mort sempre present no maltracti
les sensacions tristes i amargues que amago
dins del cap i l’estomac plens de sal.
Jugo amb incertesses i malediccions
i fins i tot amb alguna suau ironia.
Jugo amb melangies ausents
i precipitades decisions de vida.
Jugo a tenir coses a fer per sols
raure durant hores en un sofà que no tinc.
I despres veig la foscor de la nit
quan aconsegueixo sortir d’un bar,
habitualment brut i fosc i de mala nota,
mentre penso que tots els humans,
els que conec i els que no,
dormen abraçats a algú altre
mentre que a mi m’escalfen
uns llençols robats i vells.

jueves, 15 de marzo de 2007

Huecos y seda

Habituado a la soledad, tus suaves palabras
susurradas a escasos centímetros de mis oídos,
me devuelven un mínimo porcentaje
de mi perdida capacidad de creer
que hay algo mas allá del onanismo.
Oigo palabras cadenciosas, suaves murmullos,
oigo tus manos suaves en mi pelo,
oigo fantasías de pelo corto y ojos tristes,
oigo tatuajes rozando sedas…
Luego, cuando me mandas mensajes al móvil,
mientras me alejo de tu casa oyendo a Wagner,
mientras huelo el sudor triste y amargo
de la gente que va en el autobús,
me vuelvo a sentir solo, hueco, absurdo…
Y es por eso que las noches son largas,
los gin tonics cortos, los días tristes,
los tópicos redundantes y Diamanda tierna.
Es por eso que ya no me creo mis propias mentiras
ni mis arrebatos de sinceridad y politoxicomanía.
Porque espero que, en alguna parte, haya alguien
esperando que alguna palabra amable
salga de mi flujo de odio y miedos,
de mis silencios largos y tristes,
de mis retrasos, mis chistes malos,
mis obsesivos fetichismos de manual…
No se si serán sus ojos azules, o su sonrisa,
o quizá el piercing de su lengua,
lo que consigan que me vuelva loco,
que fluyan sentimientos y sensibilidades
que, seguramente, tenga escondidos muy dentro,
todavía envueltos en celofán y por estrenar.
Cambiaría años de cinismo por una tarde de sofá,
horas y horas de ir a la contra, sin control,
por abrazos y caricias mientras, en las calles,
detrás de tus cortinas, se está poniendo el sol…

miércoles, 14 de marzo de 2007

Pequeña reflexión frente al dolor de cabeza

Frente a unas patatas bravas y unas cervezas
te miré, triste y asustado, a los ojos.
Dejé caer mis manos a tus rodillas y te besé.
Mi lengua se cruzó con la tuya en amistosa pelea
y mi cerebro pensaba en beberse varias rondas más.
Quería alienarme, saltar, insultar a los chinos,
dejarme el sueldo en prostitutas. No besarte.
Me sentía falso, hipócrita, vengativo.
Me aproveché de que habías dejado a tu esposa,
que estabas en horas bajas, que llevabas dos días
sin tocar un cuerpo, caliente y accesible como el mío,
para violarte en el baño de un bar. Sórdido, sucio.
Como mi alma, como mis besos, como mi sexo.
Mientras me corría dentro de ti te miré.
Tenías la boca cerrada, tus ojos, abiertos,
miraban hacia ninguna parte. Como muerto.
Allí te dejé. Con los pantalones en los tobillos
y mi alma resbalándote entre las piernas. Vacío.
Cuando llegué a mi casa me tumbé en mi sofá,
el que tu me ayudaste a comprar. Rojo y naranja.
Con la manta que robamos en aquel hotel de Lyon.
Me fumé un cigarro. Luego otro. Y otro más.
Me bebí media botella de whisky y seis cervezas.
Cuando amanecía mis ojos, rojos y hinchados,
no me permitían ya ver más que tu cara.
Diez días más tarde, en el mismo bar de aquel día,
mientras desayunaba por última vez,
camino del edificio más alto de Barcelona,
te vi pasar por la calle. Sonreías.
ibas de la mano de un chaval de 18 años,
de pantalón roto y cresta en la cabeza.
Pensé en llamarte, pero un pensamiento fugaz
y una sonrisa me pararon tu nombre en la garganta.
Tu ignorancia me haría más feliz.
Tu también tienes anticuerpos. Y no lo sabes.

domingo, 28 de enero de 2007

Sobreviviendo al horror

Procesionarias de humanos encorbatados
me rodean a diario en mi deambular.
la estupidez se repite durante generaciones
mientras pequeños cachorros de hombre
se ven condenados a sobrevivir
con el peso de la damocleica espada de un apelativo,
que su progenie no ha usado nunca,
por el esnobismo televisivo y estupido
de dos orangutanes fornicadores sin cerebro.
Pobre Niove, pobre Aitor Donovan, pobre Alexia...
Sueños absurdos y repetitivos cuyos finales
cambian a medida que me adentro en ellos.
Nunca el mismo final, siempre la misma sensación.
Moribundas sociedades desaparecen bajo mis pies
mientras intento no salpicarme
del barro que escupen las gentes
mientras sienten algo de miego y asco en las vegas.
Mientras yo me pregunto diez cosas
que podría hacer si estoy muerto en denver.

jueves, 25 de enero de 2007

Solidaridad es el nombre de un bar

Sitúo centenares de nombres cada día cuando salgo a la calle. Hoy, casualmente y a posta, me encontré a alguien que debería haber sabido con quien estaba hablando. Pero ha creído más conveniente hacerme creer que no lo sabía.
Si, yo también soy cerrado, inconcluso, excluyente, racista. Pero a mi no me da vergüenza reconocerlo y aceptarlo. Pero mi racismo es un poco diferente. No mejor, diferente. Mi racismo es cultural. Acertado o no, pero para mí es cultural. Si no hablas con lo que yo llamo "mínimos", si opinas que aquello que yo no creo que sea necesario que exista es bueno no me caes bien, y si no me caes bien no existes, o no deberías existir.. Y te doy una canción con mis dos manos, con las mismas de matar...
Y eso que hoy me siento un poco más estúpido que ayer. Un poco más vacío.
No se escribir como Palahniuk, ni observar como Eco, ni describir como Cortázar, pero aún recuerdo como ser un falso hijo de puta como siempre he sido. Aún recuerdo como hacerte creer que tus jodidas obsesiones nacionalistas me reconfortan, puedo hacerte creer que me interesa lo más mínimo lo mismo que llevó a nuestros abuelos a perder una pierna por una idea decimonónica de patria. Todo eso me da igual. Mi guerra civil empezará el día que mil tipos con pistola estén en la esquina de mi casa. Allí si que mataré si no puedo huir.
Quizá un día de estos me atreva a decirle a ella donde está este blog. Pero por ahora nadie debe saberlo. Es sólo un vomitorio de estupideces. Es la tontería unificada (Borjamari te jodes, me lo digo yo solo!).
Por un momento, esta tarde he tenido un momento de claridad y consciencia panhumana. Y no me la deseo ni a mi mismo, y eso que no me gusto. He imaginado miles de fascistas aceptando yernos drogadictos. He imaginado niñas pijas fornicando con deseo vidrioso con tullidos mileuristas. He imaginado a las novias de mis amigos en pleno dúo lésbico en mi cama mientras yo duermo. He imaginado a las dos ellas hablando sin odio en la mirada. Creo que imagino demasiadas cosas...
Mañana, cuando solo tenga un agujero en mi agenda y pase cientos de horas mirando series super cool en mi macbook (claro, uso apple...) me daré cuenta de que soy tan sólo un trozo absurdo en vidas de personas supuestamente útiles...
Estoy harto de que me digan esa estupidez de eres un diamante sin tallar. Es mentira. Yo no soy nada,. Soy algo que sólo quiere que le dejen en paz. Vivir tranquilo, no necesitar nada de nadie, saber que si me duele un pie es mi problema, no quiero que nadie decida donde poner el arreglo de piano en la canción. Autoeditemos, tengamos prioridades. Yo, y luego los demas. ¡Y a los demás que os den por el culo!